Los Comienzos

Nuestros Comienzos
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Una hermosa tarde del mes marzo de 1983 hicimos el primer encuentro organizado por la mutual de padres de la escuela de nuestro barrio Catalinas Sur: la escuela Nro 8 “Carlos Della Penna”. A esta mutual pertenecían casi todos los primeros integrantes del grupo.

Una compañera nos habló del padre de dos alumnas de la escuela, un director uruguayo que quería hacer teatro... pero en las plazas! Escuchamos a Adhemar Bianchi (a la sazón "el director uruguayo que quería hacer teatro en las plazas") y temerosos... aceptamos

Veníamos de sufrir la dictadura mas sangrienta... no estábamos acostumbrados a utilizar las plazas... Además... todos teníamos nuestra profesión o trabajos...

"En la plaza???!!!", dijo Luis, ingeniero en computación y funcionario en Naciones Unidas... "En la plaza...???!!!" preguntamos todos... de alguna manera incrédulos...

E hicimos teatro en la Plaza Malvinas.

Así comenzamos, organizando nuestras "fiestas teatrales", como nosotros las llamábamos, con choriceada incluida. Eramos vecinos del barrio y nos unían los problemas y alegrías cotidianos y, a partir de 1983, encontramos en el teatro, un modo de comunicarnos con otros vecinos, una actividad comunitaria, colectiva que nos enriquecía y nos alegraba luego de tantos años de tristeza y desesperanza.

Nos fue haciendo felices ver, con sorpresa, que los "pequeños pedacitos de arte" de cada uno de nosotros se entrelazaban, se potenciaban y se convertían en un poderoso resultado de comunicación y entusiasmo... Nos fue haciendo felices "construir" con nuestro esfuerzo...Ver que otros vecinos... que empezaron a reunirse en la plaza, a nuestro alrededor, mate de por medio... también se "animaban" (por que no?) y se unían a la "fiesta popular", y que nuestros hijos se entusiasmaban y participaban...

Ahora somos 300... las cosas cambiaron... crecimos... tenemos un teatro... viajamos... pero algo no cambia: seguimos siendo vecinos trabajando para convertir en realidad las utopías en las que creemos.

En general, más allá de presentarnos, cuando hablamos de nosotros mismos, preferimos contar como somos y porqué pensamos que después de casi treinta años hemos logrado mantener nuestra utopía y hemos crecido cumpliendo algunos de nuestros sueños comunitarios.

Creemos firmemente que esto ha sido posible por algunas premisas fundacionales:
Seguimos siendo un grupo de vecinos y aunque muchos de nosotros no vivimos en el barrio somos un grupo de La Boca del Riachuelo. Porque trabajamos en el barrio y nos reconocemos seguidores de las tradicionales manifestaciones artísticas de este lugar que ha sido cuna del arte popular: titiriteros, músicos, actores, artistas plásticos que vinieron del viejo continente o de nuestra América Latina y que recrearon como un crisol su arte con el barrio. La opereta, la zarzuela (traída por tanos y gallegos), el sainete (esa mixtura de criollos inmigrantes en el patio del conventillo), el circo (donde nació nuestro teatro nacional), la murga (de larga tradición en La Boca), el candombe (ceremonia fundamental para el desarrollo de la música y el baile popular) y también el arte de los titiriteros, todas manifestaciones que nacieron en este barrio, se retoman, se mezclan y ambientan las producciones de nuestro grupo y a través de ellas les rendimos tributo.

En este segundo milenio, globalizado y deshumanizado, en estos tiempos tan duros para la Argentina, donde este plan de destrucción iniciado con el proceso militar y continuado por sucesivos gobiernos han dado resultados cada vez más nefastos para los que poblamos este suelo, estamos seguros que lo que podemos hacer es resistir, resistir juntos, creando, uniéndonos en la memoria, compartiendo.

Los fundadores de nuestro grupo pertenecen a una generación que creyó en un mundo más justo y solidario, y pese a que en estos veinte años se ha puesto de moda creer que la historia terminó, que se acabaron las ideologías y que el hombre sólo debe cuidarse a sí mismo, nuestro grupo ha mantenido la idea de que la sociedad sí cambia, y puede cambiar con el trabajo conjunto y comunitario. Con esa convicción muchos compañeros y compañeras jóvenes se han unido a nuestro grupo (entre ellos nuestros hijos), y actualmente mantienen en alto todas estas banderas.

carruseldelasartes